jueves, 14 de junio de 2012

Un poco de Suerte.

Hacía meses no recorría carreteras. Ayer lo volví a hacer. Quilla-barranca. Diez horas de viaje. La conocía, sabia de sus historias. No debía llegar la noche y tomarme transitando sobre ella. Salí con los primeros rayos de sol. Llegaría a las cuatro de la tarde. No conté con el accidente. Cuatro horas de retraso. Calló la noche, aun en la vía. Marchaba a toda velocidad. Los otros vehículos que venían, fueron más inteligentes. Se regresaron. Solo dos seguimos, pero no veía al otro. Pasada las siete, vi, junto a una señal de no adelantar, a una mujer con un niño en brazos. Disminuí la velocidad. Me detuve. —¿Necesita ayuda?        —Pregunté, no sé porque hice eso—. Me sonrió, dijo —no gracias, puede seguir su camino. ¡Ah!, y no se detenga, vea lo que vea. Corriendo regresé al camión. Me fui. Metros más adelante. El otro vehículo. Incinerado, vacio. Llegué a las nueve a la ciudad. Me bajé y antes de tocar el piso caí desmallado.

Olor a carne quemada.


—Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado
—Pero es necesario querida, de esa forma es que esparce su aroma por todos los rincones de la casa, es agradable al olfato —se quedó por un momento pensando y continuó— No como… —fijó su mirada en un cartel que había en la pared. Ella también volteo a ver, caminó hasta él. Abrazados se consolaron entre ellos. Entre las lagrimas cristalinas y el continuo abrir y cerrar de los ojos solo lograban leer y releer “Arbeit macht Frei”.  

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Canto a la venganza.


Llegue en el momento justo
Y de una cuerda colgaba
Tratando de arrebatar
La vida que le quedaba.

Lo mire con ira en mis ojos
Y de un tiro corte la cuerda,
Cayo al suelo temblando
Y los ojos casi afuera.

“Sé que morirás maldito
Y será por mis manos
Sabes que jure vengarme
Algún día de tus actos”.

Titiritando semidesnudo
En el suelo yacía, con el miedo
En su rostro, por la presencia mía,
Más al ver el cuchillo que en mi mano tenía.

Alce el filo a los aires
Como cortando al viento,
En su pecho lo adentre
Cinco veces sin miedo.

El dolor deje huir
Con cada puñalada
Y feliz me sentí al vengar
A mi amada.

Lo arrastre por los pies
Y en un tanque lo metí
“Aquí te has de podrir
Engendro endemoniado que mi mano ha matado
Por tus actos equivocados”.

La justicia es inútil
En momentos necesarios,
Al dejar en libertad, a cerdos borrachos
Que sin pena y temor abusan a cada rato.
Te llevaste a mi amada
En una noche oscura
Mientras caminaba a casa
Llena de hermosura.
Con dinero compraste
Una cárcel segura
Y casi que ni pagaste
Por mi terrible amargura.

Con dolor en mi pecho,
Junto al cadáver de mi amada,
Jure derramar tu sangre,
Ante que mi vida acabara.

A casa me fui
Por donde había entrado
Con la sensación de haber
Liberado, lo que me traía ahogado.

En los sueños me adentre
Y me encontré con mi amada
Quien muy feliz
De besos me llenaba.

Un compadre suyo encontró el cuerpo,
Días después de ocurrido tal evento,
La noticia se regó como rió en invierno
Y los cuestionamientos comenzaron a hacer hechos.

Nadie creía tan terrible acto
Hecho a un hombre tan honorable
Como don Juancho.

Por honorable pasamos todos,
Cuando tenemos dinero,
Más si eres pobre,
Solo un trapo viejo.

La justicia es ciega,
De eso estoy seguro,
Pero el culpable ha de pagar
De una u otra manera.

En mi soledad, mi mente me atormenta
Gritándome mi vileza, y es que el acto criminal
Es una cosa fácil, lo terrible es soportar
La etapa siguiente a ello.

Ya no puedo, no aguanto mi locura
Es mejor apagar esta amargura,
Y una soga en el cuello,
Es la forma más segura.


viernes, 23 de diciembre de 2011

A La Navidad


Engendrada en el engaño has sido, para acrecentar el velo obstructor de retinas. 

Tomada fuiste de lo opuesto, para ganar adeptos en las filas de aquellos que con la luz cegadora y calcinante, pretenden dominar a la estirpe de lo natural.

Todos te celebran, como marionetas de una Fe amañada y putrefacta.

Eres una de las más grandes pobrezas, aunque en tu tiempo el alma de papel de los mortales se nueva con más voracidad que en otras celebraciones.

Las palabras no bastarían para describir lo que realmente eres, por ello solo os digo “Alegre Navidad, que tristeza me provocas”. Aunque sea una sensación mutilada de mí ser.    

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Entre Reyes.


¿Qué vamos a hacer ahora?, preguntó Lucifer con voz enérgica a Dios, quien sostenía a una criatura entre sus manos. Lo que hemos hecho siempre, liberarlo al mundo y dejar que crezca como los demás, respondió con los ojos pegados en la criatura. ¿Acaso estás loco? No sabemos de qué sea capaz ese ser, se te olvida que salió de nosotros. ¿En qué pensabas cuando lo hacíamos, jamás había pasado tal cosa?, dijo  mirando de reojo lo que sostenía Dios entre sus brazos. No lo podemos matar, es nuestro hijo, salió de nuestros suspiros y amor, comentó con los ojos clavados en el rostro de Lucifer. Pero a la tierra no lo podemos mandar, con el mal que hay allá…no quiero ni pensar en lo que se convertiría, dijo Lucifer. Tienes razón, pero los humanos están más que condenados así que no importa. Lo enviaron a la tierra y se convirtió en superman.   

lunes, 31 de octubre de 2011

Recuerdos de un pasado oscuro.


El cigarro humeaba lento entre los dedos del acusado. Mientras observaba a través de los barrotes de la celda, a su mente llegaban las moléculas de nicotina que abrían las profundidades de su cerebro. En ese momento, se vio de niño corriendo entre la multitud de personas que visitaban la feria que había llegado al pueblo, donde estuvo por última vez con su madre (vestía un traje negro de encaje comprado por papá). Solo y perdido quedo allí hasta que fue llevado a su casa por policías, en casa, su padre (el ilustre abogado) triste se encontraba, pero él no entendía lo que había ocurrido, aunque algo le decía que el sufrimiento llegaría a su vida a partir de ese instante. Los golpes de su padre lo forjaron, hasta hundirse en el odio como un barco en altamar. La sangre, el sufrimiento y muerte fueron sus únicas salidas. 

Carta al señor.

Perdóname señor por ignorarte, perdóname señor por maldecirte, perdóname señor por blasfemar en tu nombre, perdóname señor… por enviártelo por escrito.